Los planetas y sus funciones
Si los signos dicen cómo y las casas dicen dónde, los planetas dicen qué. Son las funciones en juego: las distintas fuerzas que operan dentro de una persona. En astrología, "planeta" se usa en sentido amplio e incluye también al Sol y a la Luna, que técnicamente son luminarias. Cada uno representa un principio psíquico concreto, una manera de funcionar.
Conviene leerlos como funciones internas, no como personajes externos ni como causas que "te hacen" algo. El Sol no te obliga a nada: nombra tu principio de identidad. Marte no te vuelve agresivo: nombra tu modo de querer y de actuar. El signo donde está cada planeta matiza cómo opera esa función; la casa indica dónde se expresa con más fuerza.
Los diez, agrupados por velocidad y alcance, que es como mejor se entienden:
Las luminarias — las dos luces principales, el eje de toda carta.
- Sol — la identidad, la voluntad, la dirección consciente. Quién quieres llegar a ser.
- Luna — la emoción, el instinto, la memoria, la necesidad de seguridad. Desde dónde partes.
Los personales — los más rápidos, los que más diferencian a una persona de otra.
- Mercurio — el pensamiento, la comunicación, el aprendizaje.
- Venus — el afecto, el valor, el placer, el sentido estético.
- Marte — el deseo, la acción, la energía, el modo de afrontar el conflicto.
Los sociales — el puente entre el individuo y el mundo.
- Júpiter — la expansión, el sentido, la confianza, el crecimiento (y el riesgo de exceso).
- Saturno — el límite, la estructura, la responsabilidad, la madurez que se construye con esfuerzo.
Los transpersonales — los más lentos; su signo es generacional, y en la carta individual pesa sobre todo su casa y sus aspectos.
- Urano — la ruptura, la originalidad, el cambio repentino.
- Neptuno — la sensibilidad, la disolución de límites, la espiritualidad, también la confusión.
- Plutón — la transformación profunda, el poder, lo que muere para renacer.
Cómo se reconocen en la carta: cada planeta aparece con su signo y su casa —por ejemplo, "Marte en Libra, casa 10"—, y eso ya es una unidad de lectura: la función (Marte, la acción), el modo (Libra, buscando acuerdo) y el terreno (casa 10, la vida pública). Los planetas personales y las luminarias se leen primero, porque son los que más definen el carácter individual. Los transpersonales se leen por casa y por los aspectos que forman con el resto, más que por su signo.
Ya tenemos el qué, el cómo y el dónde. Falta ver cómo se relacionan entre sí estas funciones: eso son los aspectos.